Abelardo de la Espriella asumió este viernes la Presidencia de Colombia para el periodo 2026-2030 con la seguridad como uno de los ejes centrales de su gobierno, en un país que enfrenta la expansión y disputa territorial de organizaciones armadas como el ELN, las disidencias de las FARC y el Clan del Golfo.
El nuevo mandatario llega al poder con una propuesta de endurecer la respuesta del Estado frente al crimen organizado y los grupos armados, en contraste con la política de “Paz Total” impulsada durante el gobierno de Gustavo Petro, que buscó establecer negociaciones simultáneas con diferentes organizaciones ilegales.
Dentro de su programa de gobierno, De la Espriella plantea una ofensiva militar y policial contra las estructuras criminales, con el objetivo de recuperar zonas bajo su control y fortalecer las capacidades de la Fuerza Pública mediante inteligencia y tecnología. Su plan contempla, entre otras medidas, un bloque especializado contra la extorsión y operaciones contra cabecillas de alto valor.
El presidente también ha planteado modificar la estrategia frente a los grupos armados que operan en Colombia y privilegiar el uso de la fuerza estatal cuando estas organizaciones no acepten someterse a la autoridad. Su administración busca marcar distancia con las negociaciones adelantadas por el gobierno anterior.
La situación de seguridad representa uno de los principales retos para el nuevo gobierno. Durante los últimos meses, distintas regiones del país han registrado actividad de grupos armados, disputas por territorios y economías ilegales. El ELN, las disidencias de las FARC y el Clan del Golfo mantienen presencia en distintas zonas, mientras las autoridades continúan realizando operaciones contra sus estructuras.
El propio equipo de De la Espriella ha identificado como prioridades la recuperación del control territorial, el combate al narcotráfico y la extorsión y el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas. Su programa incluso propone una mayor cooperación internacional en materia de seguridad.
La toma de posesión se realizó en Cali, bajo un amplio dispositivo de seguridad. La ciudad fue elegida como sede de la ceremonia en lugar del tradicional acto en Bogotá, mientras las autoridades reforzaron el operativo ante la relevancia del evento y el contexto de seguridad del país.
Con su llegada a la Presidencia, De la Espriella inicia una administración que busca cambiar el rumbo de la política de seguridad colombiana y colocar nuevamente la acción militar y policial contra las estructuras armadas en el centro de la estrategia estatal.
