Dos años después de la captura de Ismael “El Mayo” Zambada, uno de los fundadores del Cártel de Sinaloa, el caso volvió a ocupar los titulares por dos razones que, aunque distintas, están directamente relacionadas: por un lado, el narcotraficante aceptó que será condenado a cadena perpetua en Estados Unidos; por otro, el Gobierno de México volvió a cuestionar la participación de autoridades estadounidenses en el operativo que permitió su captura.
El origen del caso
El 25 de julio de 2024, Zambada aterrizó en una pista aérea de Santa Teresa, Nuevo México, acompañado por Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
La versión de Zambada fue que había sido engañado y secuestrado por Guzmán López, quien lo citó supuestamente para una reunión con líderes políticos y criminales en Sinaloa. En lugar de ello, fue sometido, subido a una avioneta y trasladado a Estados Unidos, donde agentes federales lo arrestaron apenas descendió del avión.
La captura provocó una ruptura dentro del Cártel de Sinaloa entre las facciones conocidas como “Los Mayos” y “Los Chapitos”, conflicto que derivó en meses de violencia en Culiacán y otras zonas del estado.
¿Qué ocurrió después?
Inicialmente, Zambada se declaró inocente de los cargos federales en Estados Unidos. Sin embargo, en agosto de 2025 cambió su estrategia legal y se declaró culpable de diversos delitos relacionados con narcotráfico, delincuencia organizada y lavado de dinero, evitando así un juicio que habría sido uno de los más grandes en la historia reciente de ese país.
La decisión de aceptar cadena perpetua
Esta semana, su abogado presentó una carta al juez Brian Cogan en la que informó que Zambada acepta que será condenado a prisión de por vida.
La defensa no busca reducir la sentencia, sino que solicita que el capo de 76 años sea enviado a un penal con atención médica especializada y no a una prisión federal de máxima seguridad, argumentando su avanzada edad y diversos padecimientos de salud. También destaca que aceptó su responsabilidad, evitó un largo juicio y no impugnó el proceso.
El avión que reavivó la polémica
Mientras el proceso judicial avanzaba en Estados Unidos, una nueva revelación volvió a poner el caso en el centro del debate.
La semana pasada se dio a conocer que la Beechcraft King Air 200 utilizada para trasladar a Zambada a territorio estadounidense ahora forma parte de una exhibición en el War Eagles Museum, en Nuevo México, donde el FBI presenta la aeronave como parte de una operación contra el crimen organizado.
Ese detalle llamó la atención porque, desde la captura, funcionarios estadounidenses habían sostenido que ninguna agencia federal de Estados Unidos participó directamente en el operativo realizado en México.
¿Por qué reaccionó el Gobierno de México?
Durante la conferencia matutina de este martes, la presidenta Claudia Sheinbaum y la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, afirmaron que ahora existen versiones contradictorias sobre lo ocurrido.
Rodríguez presentó una cronología del caso y sostuvo que, si el FBI intervino en territorio mexicano sin informar al Gobierno de México, podría tratarse de una violación a la soberanía nacional, a la Constitución y a tratados internacionales. Incluso afirmó que “alguien mintió” respecto a la participación de autoridades estadounidenses.
Por su parte, Sheinbaum cuestionó públicamente las declaraciones que hizo en 2024 el entonces embajador estadounidense Ken Salazar, quien aseguró que ninguna agencia de su país había participado en la captura.
“¿Quién mintió? ¿Mintió el embajador Ken Salazar?”, planteó la mandataria al señalar que, si una agencia estadounidense participó sin autorización, se trataría de un asunto de soberanía nacional.
¿Qué exige México?
El Gobierno federal informó que solicitó a la Fiscalía General de la República pedir información oficial al FBI, además de requerir explicaciones al Gobierno estadounidense sobre el papel que desempeñó durante el operativo y sobre la incorporación de la aeronave al museo.
¿Qué sigue?
En el plano judicial, la audiencia en la que Ismael “El Mayo” Zambada será sentenciado está programada para las próximas semanas. Todo apunta a que recibirá cadena perpetua, quedando pendiente únicamente definir en qué prisión federal cumplirá la condena.
En el plano diplomático, el caso sigue abierto. México busca determinar si la captura del histórico líder del Cártel de Sinaloa fue únicamente producto de la traición de Joaquín Guzmán López o si existió una participación directa de agencias estadounidenses que nunca fue reconocida oficialmente. Esa respuesta podría influir en la relación bilateral en materia de seguridad y cooperación entre ambos países.
