Con el inicio del Mundial 2026 este jueves, México enfrenta uno de los mayores desafíos de seguridad de las últimas décadas. Aunque el Gobierno federal asegura que el Plan Kukulkán permitirá blindar las sedes de Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, especialistas, organismos de derechos humanos y organizaciones civiles advierten que los retos van mucho más allá de proteger estadios y zonas turísticas.
1. La crisis de desapariciones llegará a la vitrina mundial
México recibe la Copa del Mundo en medio de una crisis sin precedentes de desapariciones. Organizaciones internacionales estiman que el país supera las 130 mil personas desaparecidas y no localizadas, una problemática que ha convertido a México en uno de los países con más casos registrados en el mundo.
La situación resulta especialmente significativa porque Jalisco, una de las sedes mundialistas, es también una de las entidades con más reportes de desaparición. A pocos días del arranque del torneo, familiares de desaparecidos lanzaron campañas inspiradas en los álbumes mundialistas para visibilizar sus casos ante la atención internacional que atraerá el evento.
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos anunció que dará seguimiento especial a posibles afectaciones a derechos humanos durante el Mundial y advirtió sobre riesgos para grupos vulnerables en el contexto del torneo.
2. Trata de personas y explotación sexual
Uno de los focos rojos más importantes identificados por organismos nacionales e internacionales es el posible incremento de la trata de personas.
La Oficina de las Naciones Unidas en México, junto con organizaciones civiles y autoridades locales, puso en marcha la campaña “Mundial Sin Trata”, dirigida a trabajadores de los sectores turístico, hotelero, transporte y salud para detectar posibles víctimas durante el torneo.
La Unidad de Inteligencia Financiera y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores alertaron recientemente sobre el riesgo de que el aumento en la movilidad de personas y recursos económicos favorezca actividades vinculadas con la trata y el lavado de dinero.
Además, organizaciones especializadas han advertido que los eventos deportivos masivos suelen incrementar los riesgos de explotación sexual, especialmente de mujeres, niñas, niños y adolescentes.
3. El desafío del crimen organizado
Aunque las tres sedes mundialistas cuentan con amplias capacidades operativas, el contexto nacional sigue marcado por la presencia de grupos criminales.
Para enfrentar este escenario, el Gobierno federal desplegó el Plan Kukulkán, una estrategia que involucra a más de 20 dependencias federales y contempla la participación de más de 99 mil elementos de seguridad, además de cooperación con Estados Unidos, Canadá y la FIFA.
Según explicó Omar García Harfuch al presentar la estrategia, el objetivo es garantizar la seguridad de la población local y de millones de visitantes durante el torneo.
4. Protestas y demandas sociales bajo los reflectores
El Mundial también coincide con un momento de fuerte movilización social. En la víspera de la inauguración, la Ciudad de México enfrenta manifestaciones de maestros y colectivos sociales que buscan aprovechar la atención mediática internacional para visibilizar sus demandas. Incluso las autoridades han reconocido que estas protestas podrían afectar algunas actividades paralelas al torneo.
La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó esta semana que “todo está bajo control” para el arranque del Mundial, aunque reconoció que se mantiene diálogo con distintos grupos para evitar conflictos durante el evento.
5. Lavado de dinero y delitos financieros
Otro de los riesgos identificados por las autoridades es el incremento de operaciones vinculadas con lavado de dinero.
La UIF y la CNBV emitieron alertas preventivas dirigidas al sector financiero ante el aumento esperado en el flujo de recursos, transacciones internacionales y actividades comerciales relacionadas con el Mundial. Las autoridades consideran que eventos de esta magnitud pueden ser aprovechados por organizaciones criminales para ocultar operaciones ilícitas.
La prueba de los derechos humanos
Más allá de la seguridad física, organismos nacionales e internacionales han insistido en que el Mundial también será una prueba para México en materia de derechos humanos.
La CNDH anunció que vigilará posibles casos de desplazamiento de comunidades, explotación laboral, afectaciones a poblaciones vulnerables y otras situaciones derivadas de la organización del evento.
Si bien el Plan Kukulkán busca garantizar que los partidos se desarrollen sin incidentes, el Mundial colocará a México bajo una observación internacional inédita. Durante las próximas semanas no solo estarán en juego la seguridad de estadios, selecciones y aficionados; también quedarán expuestas problemáticas como las desapariciones, la violencia criminal, la trata de personas, la explotación sexual, el lavado de dinero y las demandas de justicia de miles de familias.
El verdadero reto para las autoridades será demostrar que la seguridad desplegada para el torneo puede convivir con el respeto a los derechos humanos y responder a problemas estructurales que han acompañado al país mucho antes de que rodara el balón.
