No solo el aguacate: lechuga, jalapeño y ganado mexicanos también enfrentan restricciones en EU

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El aguacate mexicano no es el único producto que enfrenta obstáculos en Estados Unidos. En los últimos meses, distintos sectores agropecuarios han tenido que enfrentar restricciones, suspensiones y mayores controles por parte de autoridades estadounidenses, en medio de preocupaciones relacionadas con seguridad, sanidad y comercio.

El caso más reciente es el del aguacate de Michoacán. Estados Unidos suspendió temporalmente las actividades de sus inspectores del Departamento de Agricultura (USDA) en la entidad después de que personal estadounidense recibiera amenazas de seguridad. La medida frenó temporalmente la certificación de nuevos cargamentos destinados al mercado estadounidense.

Ante esta situación, el Gobierno de México desplegó más de mil 500 elementos del Ejército y la Guardia Nacional en la zona aguacatera de Michoacán para reforzar la protección de inspectores, productores, empacadores y rutas de transporte.

Pero el aguacate no es el único producto mexicano bajo presión.

Lechuga y jalapeño, entre los productos sujetos a controles

La relación comercial agroalimentaria entre México y Estados Unidos también ha enfrentado medidas sanitarias y fitosanitarias que afectan a productos como lechuga, chile jalapeño y otros vegetales frescos.

Estas restricciones pueden establecerse cuando las autoridades estadounidenses detectan riesgos de plagas, contaminación o incumplimiento de los requisitos sanitarios necesarios para permitir el ingreso de productos agrícolas.

Para los productores mexicanos, el problema no se limita a la prohibición total de un producto. Las inspecciones adicionales, retenciones en frontera o cambios en los requisitos pueden generar retrasos, pérdidas económicas y mayores costos logísticos, particularmente en productos perecederos.

El ganado también enfrenta restricciones

El sector ganadero mexicano también ha sufrido afectaciones en su relación comercial con Estados Unidos. Uno de los principales factores ha sido la detección y propagación del gusano barrenador del ganado, una plaga que llevó a las autoridades estadounidenses a imponer restricciones temporales al ingreso de ganado mexicano.

Las medidas han incluido suspensiones y reaperturas graduales de cruces fronterizos, dependiendo de la evolución de la plaga y de las acciones sanitarias implementadas por México.

El impacto puede ser considerable debido al volumen del comercio ganadero entre ambos países. Cuando se limita el ingreso de ganado, productores, engordadores, transportistas y otros integrantes de la cadena enfrentan pérdidas y problemas de comercialización.

Seguridad y comercio, cada vez más ligados

El caso del aguacate muestra además un nuevo elemento: la seguridad está adquiriendo un peso cada vez mayor en el comercio agroalimentario entre México y Estados Unidos.

En Michoacán, las amenazas contra inspectores estadounidenses provocaron una suspensión temporal que puso en riesgo una cadena de exportación valuada en miles de millones de dólares.

La respuesta mexicana incluyó el despliegue de fuerzas federales y nuevas medidas de protección para el personal estadounidense. El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, reconoció posteriormente las acciones de seguridad y señaló que garantizar la protección del sector beneficia a ambos países.

Un mercado clave para México

Estados Unidos es el principal destino de buena parte de las exportaciones agroalimentarias mexicanas. Por ello, cualquier restricción puede tener efectos que van más allá de los productores directamente afectados.

Aguacate, hortalizas, chiles y ganado forman parte de una amplia cadena comercial que conecta a productores mexicanos con consumidores estadounidenses.

Mientras México busca mantener abierto ese mercado, las autoridades de ambos países enfrentan el reto de equilibrar seguridad, sanidad, inspección y comercio, en una relación donde cualquier cambio puede repercutir rápidamente en los precios, productores y exportadores.

Así, el aguacate se ha convertido en el caso más visible, pero no es el único producto mexicano que enfrenta obstáculos para llegar al mercado estadounidense.

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