Pakistán bombardea Kabul y declara “guerra abierta” a Afganistán

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Islamabad ordenó esta madrugada una ofensiva militar contra Afganistán, que incluyó bombardeos en la capital, Kabul, y otras ciudades como Kandahar y Paktia, marcando la escalada más grave entre los países en años recientes. Las autoridades paquistaníes calificaron la situación de “guerra abierta”, tras semanas de enfrentamientos y ataques cruzados entre sus fuerzas y las del gobierno talibán.

El ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Muhammad Asif, declaró en la red social X que la paciencia del país había llegado al límite y que ahora estaban en un conflicto declarado con Afganistán, señalando que este cambio representa una ruptura directa con sus antiguos aliados y vecinos.

Según el gobierno de Islamabad, los bombardeos han dejado al menos 133 combatientes del bando afgano muertos y más de 200 heridos, además de la destrucción de vehículos blindados, tanques y posiciones militares en territorio afgano. Las fuerzas paquistaníes habrían tomado además varios puestos talibanes, aunque estas cifras no han sido verificadas de forma independiente.

Por su parte, el gobierno talibán de Afganistán ha ofrecido cifras contradictorias y afirmó haber respondido con sus propias operaciones militares, incluyendo contraataques en regiones fronterizas que habrían provocado bajas entre soldados paquistaníes y combates en múltiples frentes.

Este conflicto se produce luego de meses de tensiones en la disputada Línea Durand, la extensa frontera que separa a ambos países. Islamabad acusa a las autoridades afganas de permitir que grupos insurgentes, incluidos militantes del Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), utilicen territorio afgano para atacar posiciones pakistaníes. Los talibanes niegan estas acusaciones y sostienen que la violencia ha sido producto de acciones unilaterales de Islamabad.

El intercambio de ataques ha generado inquietud internacional. Organizaciones como las naciones Unidas, así como países de la región, han pedido una desescalada y han exhortado a las partes a regresar al diálogo diplomático antes de que el conflicto se extienda y afecte aún más a la población civil.

La escalada abre una nueva fase de violencia en Asia Central y subraya la fragilidad de las relaciones entre dos naciones vecinas históricamente interdependientes, ahora en riesgo de un conflicto prolongado y de mayores repercusiones regionales.

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