La Secretaría de Marina (Semar) puso en marcha una reconfiguración institucional de gran calado que redefine la conducción del sector marítimo y portuario del país y fortalece el mando operativo naval frente a los nuevos desafíos de seguridad. Con la publicación de su nuevo Reglamento Interior, la dependencia consolida una estructura que centraliza funciones estratégicas, regulatorias y operativas bajo control naval.
El eje de esta transformación es la creación de la Subsecretaría de Asuntos Marítimos y Portuarios, instancia que asume la rectoría integral del aparato marítimo nacional. Bajo una sola línea de mando quedarán la Autoridad Marítima Nacional y la política portuaria, lo que permitirá a la Semar coordinar puertos, capitanías, marina mercante, certificaciones, vigilancia pesquera, protección ambiental y tarifas, además de representar al Estado mexicano ante organismos internacionales. La dependencia subrayó que esta reorganización busca una gobernanza marítima acorde con las necesidades actuales del país y con los estándares internacionales.
De forma paralela, la Marina sustituyó al Estado Mayor por la Jefatura de Operaciones Navales, diseñada para mejorar la coordinación, el adiestramiento, la ejecución y la supervisión de las operaciones a nivel estratégico. El objetivo, de acuerdo con la institución, es responder con mayor eficacia a amenazas emergentes, en particular las vinculadas al crimen organizado en costas y mares, así como a riesgos en los ámbitos tecnológico, informático y de comunicaciones. Esta armonización legal, añadió la Semar, fortalece la seguridad marítima y la capacidad de combate a actividades ilícitas.
La nueva Jefatura de Operaciones Navales quedó encabezada por el almirante José Manuel Salinas Pérez y contará con cuatro coordinaciones (Unidades de Superficie, Aeronáutica, Infantería de Marina y Atención de Desastres Naturales) además de once secciones especializadas que abarcan desde inteligencia, logística y ciberseguridad hasta inteligencia artificial, protección marítima y comunicaciones. A ello se suman once mandos superiores operacionales distribuidos en nueve regiones navales y dos fuerzas navales.
En el plano administrativo y de control, el almirante Gerardo de Jesús Toledo Guzmán fue designado subsecretario de Asuntos Marítimos y Portuarios, mientras que el almirante Carlos Eduardo L’Eglise Escamilla asumió como contralor naval. Con este rediseño, la Secretaría de Marina no solo consolida el control operativo de los puertos, sino que formaliza un modelo en el que diseña, regula, inspecciona, administra y sanciona prácticamente todo el sistema marítimo-portuario, reforzando su papel como órgano rector del sector en México.
