La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) obtuvo la autorización ambiental de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) para reconstruir el muelle “Casa Bacalar”, ubicado en la Laguna de los Siete Colores, como parte del complejo de descanso y retiro destinado a personal militar en la zona.
De acuerdo con la Manifestación de Impacto Ambiental presentada por el Agrupamiento de Ingenieros “Felipe Ángeles”, el proyecto contempla la sustitución total de la estructura existente debido al deterioro de pilotes, techumbres y elementos metálicos del muelle actual.
La Sedena señaló que la nueva infraestructura será construida con madera de chicozapote y acero inoxidable tipo marino T-316, materiales considerados de alta durabilidad y resistencia a la corrosión en ambientes húmedos y salobres.
El proyecto incluye una pasarela de acceso de casi 56 metros, una plataforma terminal y tres palapas, además de un sistema de deck con separación entre tablones para permitir el paso de luz solar hacia el agua y evitar afectaciones a procesos naturales del ecosistema lagunar.
Según la documentación oficial, las obras tendrían una duración aproximada de 45 días y una vida útil proyectada de al menos 50 años. La inversión estimada supera los 2 millones de pesos, incluyendo recursos destinados a medidas de mitigación ambiental.
La autorización ocurre después de meses de controversia en Bacalar, donde colectivos ambientales y habitantes promovieron amparos y protestas contra obras militares en la laguna por considerar que podrían generar daños ecológicos y afectar el equilibrio ambiental de la zona.
En abril de 2025, organizaciones civiles lograron suspensiones judiciales provisionales contra parte de las obras impulsadas por Sedena, argumentando la falta de estudios ambientales y posibles afectaciones a la laguna.
Colectivos ambientalistas como Greenpeace cuestionaron previamente que las construcciones militares avanzaran sin una evaluación ambiental completa y advirtieron sobre riesgos relacionados con dragados, alteraciones en la zona federal y afectaciones al ecosistema lagunar.
Por su parte, Sedena sostiene que el proyecto corresponde a la rehabilitación de infraestructura ya existente y asegura que no se realizarán dragados, rellenos ni modificaciones a la línea de costa, por lo que el impacto ambiental sería mínimo.
La discusión ocurre además en un contexto de creciente debate ambiental en Quintana Roo, luego de que Semarnat rechazara recientemente proyectos turísticos y de infraestructura en el Caribe mexicano tras advertir riesgos para arrecifes, manglares y ecosistemas costeros.
