El cohete New Glenn, desarrollado por la empresa aeroespacial Blue Origin, explotó durante una prueba de encendido estático en Cabo Cañaveral, Florida, provocando uno de los mayores reveses en la historia reciente de la compañía de Jeff Bezos. Expertos del sector estiman que las pérdidas podrían rondar los 200 millones de dólares.
La explosión ocurrió la noche del 28 de mayo mientras el vehículo era sometido a una prueba de motores en el Complejo de Lanzamiento 36. Imágenes difundidas en redes sociales mostraron cómo una enorme bola de fuego envolvió el cohete segundos después del inicio de la prueba.
Tras el incidente, Blue Origin confirmó que se registró una “anomalía” durante el ensayo y aseguró que todo el personal fue evacuado y localizado sin que hubiera heridos.
“Experimentamos una anomalía durante la prueba de encendido de hoy. Todo el personal ha sido contabilizado”, informó la compañía en un comunicado difundido en X.
El New Glenn es el cohete más ambicioso desarrollado por Blue Origin y forma parte de la estrategia de la empresa para competir directamente con SpaceX en el mercado de lanzamientos orbitales y misiones lunares.
La nave destruida estaba siendo preparada para una próxima misión destinada a colocar en órbita satélites del proyecto Amazon Leo, una constelación de internet espacial impulsada por Bezos para competir con Starlink.
El accidente ocurre además apenas semanas después de otro problema técnico relacionado con el mismo modelo de cohete. En abril, un vuelo del New Glenn sufrió una falla que provocó que un satélite terminara en una órbita incorrecta, situación que derivó en una investigación por parte de la Administración Federal de Aviación (FAA).
La explosión también podría afectar programas estratégicos de la NASA, ya que Blue Origin participa en proyectos vinculados al programa Artemis para el regreso de astronautas a la Luna. Días antes del incidente, la NASA había anunciado nuevos contratos con la empresa para futuras operaciones lunares.
De acuerdo con reportes especializados, el New Glenn ha requerido casi una década de desarrollo y una inversión multimillonaria para convertirse en el principal vehículo de carga pesada de Blue Origin. El proyecto completo tendría un costo estimado de alrededor de 2 mil 500 millones de dólares.
Tras la explosión, Jeff Bezos aseguró que la empresa investigará las causas y reconstruirá lo necesario para volver a operar.
“Muy mal día”, escribió el empresario al referirse al incidente.
El accidente representa un nuevo desafío para Blue Origin en la carrera espacial privada, donde SpaceX mantiene una ventaja significativa gracias a la frecuencia de sus lanzamientos y al desarrollo acelerado de su sistema Starship.
Aunque las autoridades confirmaron que no existe riesgo por materiales tóxicos ni se reportaron lesionados, la explosión dejó severos daños en la plataforma de lanzamiento y obligará a una investigación técnica para determinar qué provocó la falla
