En medio de un escenario de crisis política, presión internacional y disputas por el control de los recursos energéticos, la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, afirmó que el país ya cuenta con un plan definido para administrar los ingresos derivados del petróleo y el gas, los cuales, aseguró, serán destinados de manera prioritaria a la recuperación del sistema de salud.
Durante un encuentro con ministras y autoridades del sector sanitario, Rodríguez informó que al menos 75 centros médicos ya reciben apoyo y equipamiento financiado con recursos provenientes de la industria petrolera, y adelantó que esta estrategia se ampliará en los próximos meses.
“Cada dólar que ingrese a Venezuela de nuestra industria petrolera y gasífera será destinado a atender los requerimientos de salud del pueblo venezolano”, sostuvo en declaraciones transmitidas por la televisión estatal.
La mandataria interina explicó que su gobierno impulsa un esquema de coordinación entre los sectores público y privado con el objetivo de garantizar el abasto de insumos, equipos médicos y tratamientos especializados, particularmente en áreas quirúrgicas y de atención prioritaria. Señaló que el plan busca canalizar la totalidad de los ingresos energéticos hacia la cobertura de servicios médicos, tras años de deterioro en hospitales y centros de atención.
El anuncio ocurre en un contexto de creciente tensión con Estados Unidos, luego de que el expresidente Donald Trump y funcionarios de su gobierno afirmaran que Washington supervisará la comercialización del petróleo venezolano y administrará los recursos generados por su venta. Trump incluso aseguró que su administración controlará temporalmente la gestión petrolera del país sudamericano mientras se estabiliza la situación política, lo que ha abierto un debate sobre la soberanía económica de Venezuela.
De acuerdo con declaraciones del propio Trump, entre 30 y 50 millones de barriles de crudo venezolano serían colocados en el mercado internacional bajo supervisión estadounidense, lo que podría generar ingresos estimados de entre mil 800 y 3 mil millones de dólares. Según la versión de Washington, parte de esos recursos se destinarían a la compra de alimentos, medicinas y equipos médicos.
Frente a este escenario, Rodríguez insistió en que las decisiones sobre el uso de los recursos energéticos corresponden a las autoridades venezolanas, pese a la cooperación existente con actores internacionales. En ese marco, destacó la ayuda recibida por parte de Brasil, luego de que un ataque ocurrido el 3 de enero destruyera un centro de almacenamiento de insumos para diálisis. Agradeció al presidente Luiz Inácio Lula da Silva por el envío inmediato de medicamentos para atender a pacientes afectados.
La presidenta interina subrayó que la combinación de solidaridad internacional, reasignación de recursos internos y coordinación institucional forma parte de la estrategia para enfrentar los efectos de la coyuntura política y económica actual. Reiteró además su llamado a empresas privadas y dependencias públicas para trabajar de manera conjunta y asegurar la continuidad de tratamientos médicos y el fortalecimiento del sistema nacional de salud.
Las declaraciones de Rodríguez se producen mientras continúan los debates internacionales sobre el control de los recursos petroleros venezolanos y sus implicaciones legales, económicas y humanitarias, en un país que posee una de las mayores reservas de crudo del mundo.
