Seis presuntos miembros de la organización criminal trasnacional Tren de Aragua fueron capturados este martes en distintas zonas de la Ciudad de México, confirmó el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, a través de sus redes sociales.
Las autoridades detuvieron a los individuos en la colonia Valle Gómez, alcaldía Venustiano Carranza, como resultado de un operativo conjunto entre la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC-CDMX), la Guardia Nacional y la Fiscalía General de la República (FGR), tras labores de inteligencia e investigación.
La organización a la que se les vincula (de origen venezolano y con presencia en varios países de América Latina, incluidos estados del norte de México) está implicada en delitos como extorsión, trata de personas y tráfico de drogas.
Entre los detenidos destaca Leslie “N”, señalada como responsable de coordinar cobros por explotación sexual, supervisar la distribución de narcóticos y mantener control sobre mujeres víctimas, además de fungir como enlace operativo con células delictivas locales.
Asimismo, fue aprehendido Bryan “N”, identificado como operador financiero de la red. Su función principal, según las autoridades, consistía en gestionar inmuebles para alojar tanto a víctimas como a integrantes de la organización. El sujeto contaba con una orden de aprehensión vigente por trata de personas y delincuencia organizada.
En el marco de las diligencias también se aseguraron drogas, un arma de fuego corta, teléfonos celulares, dinero en efectivo, equipos de cómputo y material probatorio relacionado con extorsiones y cobro de piso.
Las detenciones se producen semanas después de otra aprehensión relevante vinculada a la misma organización en la capital mexicana, cuando en octubre pasado fue capturado Nelson Arturo “N”, identificado como uno de los principales operadores del Tren de Aragua en la ciudad, con órdenes por delitos contra la salud y asociación delictuosa.
El Tren de Aragua, que surgió hace más de una década en el Centro Penitenciario de Tocorón en Venezuela y se ha expandido ampliamente por América Latina, especialmente tras la crisis migratoria, ha sido señalado por autoridades internacionales por su participación en trata de personas, explotación sexual, narcotráfico, secuestro y extorsión.
